SOCIEDAD

Pedagogía y liberación de América Latina

Enviado por SOCIEDAD el 08/05/2010 a las 12:28

 

Pedagogía y liberación de América Latina

Por Miguel Mendoza Lozano

Maestro en Estudios Latinoamericanos por la UNAM

Profesor de la FES Aragón/UNAM

En América Latina cuando hablamos de “liberación” estamos haciendo referencia a una cuestión que tiene ya una larga historia en nuestro continente. El análisis filosófico que gira alrededor de este tema ha permitido abordarlo desde distintos enfoques. De esta forma podemos decir que se ha hablado de liberación económica, política, ideológica etc. Muchas han sido, justamente, las cuestiones que se han tocado, y si se ha hecho de esta forma es porque fueron varias las causas que dieron origen a dicha discusión.

    Entre las cuestiones que se han discutido, como ya se mencionó, está el tema de la dominación ideológica. En este sentido, se ha dicho que desde el periodo de la Colonia, en nuestro continente no se ha hecho otra cosa que repetir lo por los europeos hecho. En un principio la imposición de la religión católica, después la escolástica, posteriormente el positivismo y así hasta nuestros días, pero con la marcada influencia de los Estados Unidos.

     No obstante esta situación, es verdad que con los movimientos guerrilleros en casi toda América Latina; el triunfo de la Revolución cubana; el surgimiento de la Teoría de la dependencia; la aparición de obras filosóficas como las de Augusto Salazar Bondy, Herbert Marcuse, Frantz Fanon, y más tarde la aparición de la Teología de la liberación, se establecioron las bases sobre las cuales partirá la discusión que gira alrededor del tema de la liberación latinoamericana.

     La reflexión en torno a la liberación, y sobre todo el análisis filosófico sobre ésta, tuvo como punto de partida la realidad latinoamericana que se estaba viviendo en aquellos lejanos años sesenta y setenta. Como resultado de un contexto en el que le ha tocado nacer: la reflexión filosófica sobre la liberación intenta responder a la realidad sobre la cual está surgiendo.

    La liberación en América latina es una búsqueda por terminar con la explotación, marginación, dominación y exclusión existente en nuestro continente, del mismo modo es una búsqueda por la creación de un pensamiento propio, auténtico, es decir, latinoamericano, para acabar con la dominación que sobre el continente ejerce Europa y Estados Unidos. Dominación que es no sólo económica sino, como se dijo, política e ideológica. Lo que se quiere entonces es la libertad del individuo para que así pueda vivir sin estar sometido a alguien.

  Pero la realidad latinoamericana es sumamente compleja y el análisis requería ser llevado a cabo desde distintos ámbitos y niveles. No se podía abordar uno dejando de lado el otro. Por ejemplo, no se podía hablar de una liberación económica sin hablar de una liberación política y no se podía hablar de estas dos olvidándose de la liberación ideológica que respondía y era causa y origen de las anteriores.

    De este modo se planteó no sólo la liberación económica, sino también la liberación política e ideológica, y lo que cada una de estas implicaba, porque para lograr dicha liberación era necesario para los latinoamericanos -según los planteamientos que se estaban llevando a cabo en aquellos años y que en cierta medida los había planteado ya Salazar Bondy, y otros pensadores-, es liberarse económica, política e ideológicamente.

     La búsqueda por la liberación llevó en aquellos años a una producción filosófica que intento dar las bases teóricas para llevar a cabo dicha liberación. La cuestión no resulto sencilla y es que, como ya se dijo, la realidad latinoamericana resulto ser sumamente compleja y el análisis llevado a cabo mostró en ocasiones estar dejando de lado ciertos aspectos de la realidad.

     Varias décadas después, es decir, en la actualidad, nos preguntarnos qué tanto se logro avanzar en esta cuestión de la liberación, si económica, política e ideológicamente hemos podido liberarnos. La cuestión no es fácil de responder, porque nos seguimos preguntado que tanto Europa y Estados Unidos siguen manteniendo sobre nuestro continente la dominación de la que se hablaba en la década de los sesenta y setenta, y que denunciaban algunos como los teóricos de la dependencia o los teólogos de la liberación.

     Por supuesto que no estamos diciendo que la discusión se centro en la cuestión ideológica, por el contrario, y como ya se menciono, ésta estaba íntimamente relacionada con lo económico y lo político, en este trabajo, sin embargo, nos interesa la cuestión ideológica porque sirve para resaltar esta parte de la búsqueda de la liberación.

     Crear un pensamiento propio, auténtico, es decir, latinoamericano, era uno de los propósitos primeros de dicha reflexión en torno a la liberación. Para romper y terminar con esa dominación ideológica que sobre América ejercía Europa y Estados Unidos era necesario crear nuestra propia filosofía, educarnos a nosotros mismos. Y, como un filósofo en aquellos años decía con respecto a esto, los filósofos modernos europeos piensan la realidad que les hace frente: desde el centro interpretan la periferia. Pero los filósofos coloniales de la periferia repiten una visión que les es extraña, que no es la propia...(Dussel, 1975, 24).

     Precisamente una de las cuestiones que más se discutían y que quizá se siguen discutiendo es la de copiar modelos ajenos que no se ajustan a la realidad latinoamericana.Las teorías provenientes de fuera no sirven para responder a los problemas que aquejan a nuestras sociedades porque son distintas y por lo tanto exigen un análisis también distinto.

     Pero la cuestión no se reduce a copiar modelos ajenos, sino, como se mencionaba en aquel tiempo, que se enseñe a pensar de dicha manera. Para el Dussel, los filósofo que son nuestros maestros en las escuelas de América Latina nos enseñan a pensar lo que no es el propio, es decir, nos enseñan a reflexionar desde una filosofía que no es la nuestra, y que no lo es porque no ha surgido en nuestro contexto, en nuestra realidad, una realidad que exige ser pensada desde aquí.

     Ahora bien, situándonos en esta problemática la pregunta que surge y que tiene que ver con lo ya dicho, es qué tanto se ha alcanzado esa liberación de la cual se hablaba en los sesenta y setenta. Con respecto a esta liberación, la respuesta que ofrezco es la siguiente:

     No podríamos decir que se ha terminado con la dominación ideológica, porque seguimos repitiendo lo que en Europa se hace. Siguen siendo las ideologías provenientes de fuera las que se repiten en nuestra sociedad y nuestro continente. Siguen siendo las teorías provenientes de Europa y Estados Unidos las que siguen dominando en nuestras universidades. Siguen siendo, por ejemplo, los clásicos de la sociología los que se enseñan a los que se están formando dentro de la disciplina sociológica. Siguen siendo los clásicos de la filosofía los que algunos filósofos latinoamericanos enseñan a sus discípulos y se sigue imponiendo en las universidades lo que se ha de enseñar a los estudiantes.

     Por supuesto cuando hablamos de ideología no nos estamos refiriendo únicamente a lo que en las universidades se enseña, la ideología permea a toda la sociedad y ésta nos llega desde distintos ámbitos, desde los medios de comunicación hasta la Iglesia, la escuela, etc. Lo que a me interesa, es centrar el análisis de la ideología que nos llega a través de la escuela, y que nos impiden ver nuestra realidad.

     Sería mentira afirmar que se ha terminado con la dominación ideológica, porque siendo las universidades los espacios en donde más se puede reflexionar en torno a esto, muchas veces se deja de lado para dar paso a una forma de educación en la que lo único que se hace es repetir no sólo lo por los europeos hecho, sino lo dicho por el profesor, que es ya una mala interpretación de lo proveniente de Europa o Estados Unidos.

     Cuando nos enfrentamos a la realidad que pertenecemos, con las herramientas que ya hemos obtenido producto de una formación que hemos adquirido en una universidad que tiene que responder a intereses de instituciones financieras extranjeras, no podemos explicar y analizar esa realidad que se nos presenta. Y no podemos, porque se nos enseñó a pensar desde un contexto distinto al nuestro. Se nos enseñó a pensar de forma individual cuando aquí, por ejemplo, en las comunidades indígenas piensan siempre en comunidad. Se nos enseñó a pensar desde Europa y no pensamos desde América Latina.

     La formación que recibimos desde la primaria hasta el nivel profesional es, por lo regular, al menos en nuestro país, una educación orientada a los intereses del Estado. La formación que recibimos en este sentido muchas veces no nos enseña a pensar y reflexionar sobre nuestra realidad.

     La liberación de la que hablamos quiere justamente liberar al individuo de las ataduras ideológicas que le impiden ver la realidad como verdaderamente es. Es decir, América latina como realmente es, con los problemas que le son propios, ya que solamente entendiendo esa realidad se puede dar solución a sus problemas.

      La educación, en América Latina, es como bien lo dice Mario Magallón:

La educación en esta parte del mundo responde a múltiples intereses de los grupos sociales que detentan el poder del Estado los cuales determinan el qué, el cómo y el para qué de la educación, pero no precisamente encaminada ésta a la liberación de los hombres, en la medida que se sobrepone a todo proyecto liberador el interés por mantenerlos en su situación de dominados y sometidos y el factor educativo desempeña un papel importante para hacerles aceptar como “natural” sus condiciones de miseria y marginación. (Magallón, 1993, 7)

     Cuando hablamos de educación, y de una filosofía de la educación como lo hace Mario Magallón, estamos, por supuesto refiriéndonos a una educación que implica un modelo pedagógico, y aunque la educación que nosotros recibimos no es sólo aquella que se nos da en las aulas sino en nuestro entorno, en nuestra sociedad, necesitamos un modelo educativo y una pedagogía encaminados a dar las herramientas para lograr nuestra liberación, que no es sólo ideológica, porque como ya lo hemos dicho, también implica lo económico y lo político, y una lleva a las otras, y sí no se consigue una difícilmente se podrán conseguir las otras dos.

     En el sentido ya mencionado, a liberación pedagógica de la que hablamos aquí tiene mucho que ver con aquella de la quehablaba Paulo Freire y que se refiere precisamente, a esa liberación del individuo que le permita ver su realidad sin estar ideológicamente sometido por sus profesores o por el Estado en el que se desarrolla. La liberación pedagógica debe ser entonces llevada a cabo no sólo en las aulas sino en la sociedad también.

     Lo pedagógico se refiere aquí a una educación que le permita al individuo desarrollarse como persona, pero no solo individualmente sino en comunidad. La liberación pedagógica solamente se podrá lograr cuando el individuo sea capaz, con la formación que está recibiendo, en la escuela, en su casa y en su entorno, es decir, en la sociedad, de resolver los problemas que en su realidad latinoamericana se le están presentando.

     La educación debe ser como dice Mario Magallón, (Una educación que permita) la toma de conciencia de la situación de dominados y la búsqueda de medios para la liberación. Utopía, sin duda, por el momento irrealizable, pero posible de alcanzar en el futuro (Magallón, 1993. 7)

     Lograr la liberación en este sentido resulta por demás complicado porque, como bien Teivo Teivanen o Mario Magallón, estamos inmersos en un mundo en el que a consecuencia de la dominación de los países poderosos sobre los países pobres, y como causa ahora de la globalización, la educación que se nos da está encaminada a seguir manteniendo ese sometimiento que desde hace ya varias décadas se ha venido denunciando.

     Por otro lado también debemos decir, y esto en cierto sentido es algo contrario a lo que se planteó en los sesenta y setenta, la reflexión de nuestra realidad en nuetro tiempo no debe estar exenta del análisis de otras realidades ni de otras teorías provenientes de fuera, sin embargo, ahora se pone el énfasis de que no debe partirse de las teorías extranjeras para tomarlas tal y como están planteadas. América Latina posee su propia característica y esto nos obliga a forzar a las teorías para que respondan a nuestra realidad y no de manera inversa.

     Lo que se quiere decir es que ahora debemos ser universales pero sin olvidar el lugar en el que estamos situados y los problemas que éste posee y que le son propios. Afortunadamente para nosotros no todo resulta tan gris como parece. A pesar de las políticas educativas que se presentan en nuestro país y en América Latina en general, tenemos la posibilidad de contar con profesores que participando de esta preocupación, llevan a cabo su labor teniendo en cuenta que una labor crítica en la enseñanza es necesaria para salir del lugar en el que estamos. Y la labor crítica de estos profesores no se limita a las aulas sino que va más allá al exigirnos pensar nuestra realidad y nuestro entorno desde nosotros mismos.

_______________________

DUSSEL, ENRIQUE. Filosofía de la liberación latinoamericana.

Bogotá: Editorial Nueva América, 1979.

 

 

 

MAGALLÓN ANAYA, Mario: «Filosofía de la educación latinoamericana» en: Filosofía de la educación. Hacia una pedagogía para América Latina. México: Unam, 1993.

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gil uao
gil uao el 21/05/2010 a las 19:42

que buen articulo maestro, concuerdo con lo aportado por usted y espero lleguemos en un futuro a esa realidad utopica descrita en este trabajo.

 


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