Qu vivan los estudiantes! Chile 2011

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¡Qué vivan los estudiantes!

 Chile 2011


Por Luis Rubilar Solis

 

1325876186631-1291250354758-chileno.jpgDoctor en Estudios Americanos por Universidad de Santiago de Chile. Académico Jornada Completa, Titular, área Psicología Educacional, Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación - UMCE - ex-Pedagógico, Santiago, Chile.

E-mail: luis.rubilar@umce.cl

Artículos del mismo autor:


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1325907238221-Rubilar_2.JPGIntroducción

Para comprender el estado del arte de la educación chilena actual, la crisis de sentido y de organización que la aqueja en estos tiempos neo-liberales, y la reacción social que ha generado el tema de su equidad y calidad por parte del movimiento estudiantil (2006/2011), es necesario ubicarla en el contexto histórico nacional. Desde 1813, en que se instaura la educación pública en la naciente República, hasta 1973 en que se instala el régimen militar, los hitos del desarrollo educacional se fueron concretando, con dificultades, a través de un proceso gradual y creciente de democratización, hasta alcanzar su expresión más acabada en el inicio de los años 70. Ello, a través de la constitución del Sindicato Único de Trabajadores de la Educación (S.U.T.E), en septiembre de 1970; de la realización del Congreso Nacional de Educación, en diciembre de 1971, y del Proyecto de Escuela Nacional Unificada (ENU), publicado en febrero de 1973. En estos eventos educacionales se alcanzó en el país la expresión máxima de participación democrática, en general, y gremial-docente y de los actores socio-educativos, en particular, proceso que fue traumática y tanáticamente interrumpido por acción de la fuerza y de la arbitrariedad ejercida a través de la irrupción de la dictadura de Augusto Pinochet Ugarte. La ENU, dada la significación política y estratégica que se adjudicaba a la educación, fue uno de los factores que gatilló la acción castrense, con el apoyo de empresarios, de la Iglesia, de las clases pudientes de la sociedad chilena, que temían la pérdida de las ventajas y prerrogativas de las que siempre usufructuaron hasta entonces.

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Por lo mismo, una de las áreas más atacadas y reprimidas por el régimen militar fue la educativa: exoneraciones, persecuciones, exilio, control ideológico en las direcciones y en las aulas, término de las Escuelas Normales, privatización de los establecimientos técnico-profesionales, municipalización de la educación escolar, disgregación de la Universidad de Chile e inicio del autofinanciamiento de la educación superior, vía el principio de subsidiariedad y la apertura a los empresarios de Universidades, Institutos y Centros Técnicos. [1]

Son esos principios y esas formas organizacionales, arropadas bajo las figuras de la ‘modernización’, de la eficiencia y la mercantilización, los que configuraron un sistema educacional excluyente y elitista, inequitativo e injusto, mantenido en lo fundamental por los gobiernos posteriores que, en el año en curso, bajo un gobierno de derecha neoliberal, ha tocado fondo recibiendo el rechazo de la mayoría de los ciudadanos, liderados por los actores protagónicos de la educación: profesores, universidades, padres y apoderados y, principalmente, por los estudiantes secundarios y universitarios, integrantes del ‘movimiento estudiantil 2011’.

I.- Las razones de la movilización en pro de la Educación Pública

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Establecer la Educación como una de las funciones primordiales del Estado (hay otras, como salud y vivienda), en tanto bien social, y connotada como gratuita, laica, inclusiva, democrática y de calidad para todos, sin discriminaciones, es lo que se viene proponiendo por los actores sociales ligados a la Educación, en la post-dictadura, desde el inicio de los años 90. Tomando esas mismas banderas con enérgico y liberado puño – y cibernética mano - es lo que, en lo fundamental, está propulsando el Movimiento estudiantil 2011, precedido por la ‘revolución pingüina’ (2006). Esta masiva protesta iniciada por la Confederación de Estudiantes Universitarios de Chile  CONFECH) con una primera marcha, el 28 de abril (van más de cuarenta a la fecha), la protagonizan, además, la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES),  el Colegio de Profesores, la Coordinadora de Padres y Apoderados por el Derecho a la Educación  (CORPADE), la Asociación Nacional de funcionarios del MINEDUC (ANDIME), las Universidades del Consejo de Rectores (CRUCH, 25) y del Consorcio de Universidades Estatales (CUECH,16), sus Asociaciones gremiales (Académicos / funcionarios) y sus Rectores.

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Durante el fragoroso proceso se ha instituido una Mesa Social por la Educación que integran además de los actores sociales mencionados, organizaciones diversas como la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), grupos ecologistas y de Derechos Humanos, la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD), etc. En la actualidad, en el escenario público y por las ‘redes sociales’ ha emergido una variada y heterogénea suma de petitorios sectoriales cuya satisfacción no sólo demandará tiempo y esfuerzo colectivo sino, además, tarde o temprano, impostergables cambios estructurales en la organización político-económica y educacional del país nacional.

II.- El movimiento estudiantil en marcha

“Son aves que no se asustan / de animal ni policía…   /  cuando les meten al oído / sotanas y regimientos” (Violeta Parra).

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Rubi7.JPGEn el inesperado lapso de siete meses cabales, invernales y primaverales (mayo a noviembre), con multitudinarias marchas, convenciones, huelgas de hambre, tomas, cacerolazos, barricadas, declaraciones, paraguas, maratones, celulares, ocupaciones, representaciones alegóricas, encuestas, convenciones, encapuchados, besatones, figuras danzantes, voceros, música y baile callejero, desalojos, asambleas, plebiscitos, se ha instituido una protesta popular que, partiendo desde el ámbito educativo, se transformó a poco marchar en un movimiento ciudadano amplio, mayoritario y con respaldo popular, como lo han comprobado todas las encuestas realizadas hasta ahora. Efectivamente, varias de ellas (septiembre, 2011) no sólo evidencian el rechazo de la opinión pública a la clase política, Presidente, gobierno y oposición, sino también y paralelamente, un mayoritario y sostenido apoyo al movimiento estudiantil y sus líderes, alcanzando porcentajes inéditos: 79%, según Investigación de mercado y opinión pública (ADIMARK) y 89%, según el Centro de Estudios de la Realidad Contemporánea (CERC), con alguna declinación en este último tiempo por obvias razones. Igualmente la consulta ciudadana organizada a nivel nacional por la Mesa Social por la Educación Pública ha sido un fenómeno social notable: hubo un millón y medio de participantes, con más del 90% de apoyo para la condición estatal y gratuita de ella, sin lucro, desmunicipalizada. Sus resultados fueron entregados oficialmente al Presidente de la República en La Moneda.[2]

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En el espacio público y virtual han surgido desde las bases estudiantiles notables liderazgos emergentes, no contaminados por intereses del sistema, con un discurso coherente y convincente, tanto en Santiago como en provincias, tanto en secundaria como en universitaria, irguiéndose como figura icónica la vocera de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECH), una líder carismática y representativa, Camila Vallejo: “Nuestra propuesta apunta a la construcción de un país, con un norte distinto, con un sur diferente. Un país libre, un país justo, más democrático, más igualitario”, dice (Revista Cambio21, Nº 25: 13). Es la voz rediviva de Guacolda, de Javiera Carrera, de Elena Caffarena, de Gabriela Mistral, de Violeta Parra, de Gladys Marín, resonando con sintónico eco y oteando con bella mirada hacia el futuro.

A través de expresiones estudiantiles alegres, creativas, humorísticas y, especialmente de sus  íconos y gritos institucionales, estos descendientes culturales de Simón Rodríguez, Valentín Letelier y Roberto Munizaga, nos han enseñado freirianamente a crecer, creer y practicar la utopía de una nación y una educación distintas, en una sociedad más igualitaria y más humana, como también la soñaron otrora dos grandes chilenos, también acompañándolos en la calle con sus guitarras y cantos de los años 60’, la Violeta y el Víctor, u otros artistas de la representación, solidarios y recién idos: Raúl Ruiz María Maluenda, y Felipe Camiroaga. Son los ancestros originarios ligados a la tierra y en comunidad, es el inconsciente colectivo junguiano reciclando arquetipos matrices del pueblo chileno, es la memoria social, la porfiada intra-historia asumida desde los hondones de nuestro constructo identitario social como nación mestiza y multicultural, afincada en sus legados originarios.

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Las consignas juveniles sintetizan semióticamente aspiraciones y exigencias que se socializan desde la calle hacia la intersubjetividad colectiva: “y va a caer, y va a caer / la educación de Pinochet”, “la educación es un derecho / para el gobierno, un privilegio”. Y la más combativa y recurrente: “Vamos compañeros, hay que ponerle un poco más de empeño/ salimos a la calle nuevamente: ¡la educación chilena no se vende: SE DEFIENDE!”.

O los lienzos: ‘Chile, S.A.’; ‘Perdone las molestias /estamos protestando por usted’; ‘Me gustas cuando callas, ‘democracia’ / porque estás como ausente’; ‘Chileno, 44 años después, el Mercurio sigue mintiendo’ (en el frontis de la Universidad Católica); ‘De la sala de clases a la lucha de clases’, ‘Por estudiar estoy endeudado’; ‘pago para estudiar / estudio para pagar’.

Consignas y lienzos, grupos y organizaciones, mayoritariamente juveniles, repartidos y actuantes a lo largo de todo el país, desde Arica a Magallanes, pasando por Antofagasta, La Serena, Valparaíso, Talca, Chillán, Concepción, Temuco, Valdivia y Puerto Montt. Ha sido particularmente fuerte la movilización en regiones dada la pauperización y precarización presupuestaria que han sobrellevado sus escuelas, liceos y universidades estatales.

Pero en todo el escenario nacional lo que aparece es la expresión de una generación distinta a las anteriores, portadoras de la impronta y el sino del miedo internalizado desde la dictadura y que, amparándose en la estructura jurídica por ella legada, se instituyó como clase política cómplice e incapacitada de proyectar un país, con una cultura y una identidad nacional diferente, tipificada por el real ejercicio de la democracia y de los derechos humanos, particularmente los sociales.

Un esbozo interpretativo sobre este proceso identitario psico-social nos lo entregaba Humberto Maturana Romesín en un esclarecedor texto publicado en el diario La Nación de Santiago (16.07.2000) hace 11 años: “Tenemos que ser nosotros, autónomos en nuestra identidad. Hemos perdido identidad. Queremos ser como el resto del mundo. Se escudan en la inminencia de la globalización. Y la verdad es que debiéramos meditar si nos dejamos avasallar por la globalización o usamos la globalización. O nos dejamos avasallar por Internet o usamos la Internet. Los 17 años de dictadura abrieron un espacio y cambiaron el modo de relacionarse de una manera que fue conservado a través del miedo. Los 17 años de dictadura fueron 17 años de miedo, miedo a hacer cosas que implicasen lo que justamente se estaba rechazando: se estaba rechazando una visión de responsabilidad social del Estado, por un Estado centrado en la administración del libre mercado, de la libre empresa” Hoy, en un lúcido mural pintado entre primaverales flores del jardín del Pedagógico se despliega este icónico mensaje, de origen hondureño: “Nos tienen miedo porque no tenemos miedo”.

Un dirigente secundario, José Soto Vejar, del Instituto Nacional, resume con clara sencillez el objetivo central del movimiento: “El derecho a la educación debe prevalecer sobre la libertad de enseñanza, para que todos podamos desarrollarnos como personas. Queremos libertad de enseñanza para que exista el pluralismo, pero normada y reglamentada, para impedir el lucro. Una reforma debe orientarse principalmente, a modificar el artículo 19 de la Constitución en sus numerales 10 y 11. Necesitamos también que el derecho a la educación sea garantizado por el Estado a través de un sistema público eficiente y eficaz”.[3]

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El juicio de la profesora, diputada argentina, Adriana Puiggrós, es certero respecto a la situación que vivimos o confrontamos en educación:

“En Chile, los criterios de la educación instalados desde la época de Pinochet fueron enriquecidos por el neoliberalismo pedagógico que dentro de la Concertación ganó terreno y dio origen a la burbuja educativa. Sus engañosos componentes son términos como “calidad”, “excelencia” educativa, eficiencia de la inversión, equidad (término que en el “modelo chileno” opera permitiendo cobrarle la educación a la mayoría con la excusa de balancear la inversión que el Estado hace con algunos pocos), que en el marco del discurso pedagógico neoliberal adquieren contenidos estigmatizadores y discriminadores. En nombre de la eficiencia se transfirieron las escuelas y los colegios a los municipios, que a su vez arancelaron la prestación o se deshicieron de las escuelas privatizándolas”[4]

Frente a esta dinámica de la sociedad civil emergente y exigente, liderada por los estudiantes, con tal respaldo ciudadano, nacional e internacional, el Gobierno – con experticias privadas y gerenciales - ha demostrado no estar preparado para acogerla y encauzarla tanto por sus intereses ideológicos y económicos como por su incompetencia en el manejo de los asuntos públicos. Contradicciones flagrantes, marchas atrás en declaraciones oficiales, cambio de Ministro de Educación, amenazas y acciones policiales represivas, e, incluso, porfiada defensa oficial del ‘lucro´ en educación y un no menos porfiado rechazo a una educación ‘gratuita’.

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III.- El petitorio básico (CONFECH)

En definitiva, con fecha 23 de agosto (2011) la CONFECH entregó al Presidente de la República una carta conteniendo 12 puntos o exigencias concretas a tratar en una Mesa de Diálogo ampliada, el día sábado 3 de septiembre. Brevemente, tales puntos del petitorio son: “1. La Educación garantizada constitucionalmente como Derecho Social. 2. Garantizar aportes basales de libre disposición a las Universidades del Consejo de Rectores. 3. Eliminación de la banca privada en el financiamiento de la Educación. 4. Fin efectivo al lucro en todo el sistema de educación chilena. 5. Generar nuevos formas de acceso para la Educación Superior. 6. Garantizar que las Instituciones Educacionales provean de educación de calidad. 7. Eliminar todas las trabas legales que prohíben la organización y participación de los distintos estamentos inmersos en el sistema educativo. 8. Creación de una red técnica estatal en todos sus niveles. 9. Creación de una carrera docente. 10. Desmunicipalización  efectiva de la Educación Básica y Secundaria, creando un nuevo sistema de Educación Pública que dependa finalmente del Ministerio de Educación (descentralizado). 11. Término del financiamiento compartido. 12. Garantizar Derechos educativos y lingüísticos de los pueblos originarios presentes en el convenio 169 OIT y en la ley 19.253”.[5]

IV.- Proyección internacional y respaldos públicos

El movimiento estudiantil chileno ha tenido una repercusión increíble en el mundo, a pesar de las tergiversaciones de la monopólica prensa y medios locales, con marchas solidarias y adhesiones colectivas variadas y heterogéneas. También respaldos públicos de notables figuras y grupos de la cultura nuestra han sido expresados entre muchos otros: Calle Trece, Chico Trujillo, Noam Chomsky, Poli Délano, Ariel Dorfman, Jorge Drexler, Diamela Eltit, Stéphane Hessel, Florcita Motuda, Illapu, Inti Illimani, Alejandro Jodorovski, Juanes, Los Bunkers, Los Tres, Patricio Manns, Jorge Marchant, Edgar Morin, Adriana Puiggrós, Rubén Blades, Gabriel Salazar, Sol y Lluvia, Viola Soto, Diego Torres, Joe Vasconcelos, Raúl Zurita...

Como vemos el mayoritario apoyo e involucración ciudadana con los planteamientos del movimiento estudiantil no se constriñe a la esfera interna, ya que ha tenido y tiene, además, una repercusión y respaldo creciente de organizaciones internacionales, incluidas UNESCO y ONU. Una muestra privilegiada de este apoyo la graficamos a través de las expresiones publicadas de algunos grandes exponentes de la cultura hispanoamericana:

El cantautor cubano Silvio Rodríguez hizo llegar el siguiente mensaje: “José Martí dijo una vez que a veces unos pocos portaban la dignidad de muchos. Eso pudiera decirse ahora de la juventud chilena, de sus estudiantes, que saben lo importante que es que todos los que nacen tengan derecho a la educación y que esta sea de calidad. Por decir esa verdad, por reclamar esa justicia Chile les besa más hondo y más fuerte que los palos que reciben. Creo que no exagero si les digo que el mundo les ve y se siente orgulloso de vuestra justísima indignación y vuestra lucha. “Me gustan los estudiantes”, la canción inmortal de la Violeta, se hizo por y para ustedes. Un fuerte abrazo”.[6]

Por su parte, Eduardo Galeano, el uruguayo, autor de ‘Las venas abiertas de América Latina’,  señaló a través de una nota. “Gracias mil a los estudiantes, que en las calles de Chile nos están devolviendo la fe, que a veces se nos cae o se nos pierde: la fe en que mañana no es otro nombre de hoy, la fe en que el mejor de nuestros días es el que todavía no hemos vivido. Vuelan abrazos de muchos brazos, que quieren atravesar la cordillera: desde Montevideo".[7]

E Isabel Allende, flamante Premio Nacional de Literatura 2011, quien declarara: “En este caso, los estudiantes están protestando por la educación, pero yo creo que es la punta del iceberg, hay mucho más debajo de todo eso, esto se debe principalmente a la desigualdad de oportunidades que tienen los jóvenes. Desigualdad en educación, en la salud, en los ingresos, en todo. Este es un país que tiene una distribución pésima, somos como el tercer país en el mundo, después de dos países africanos en materia de distribución del ingreso. Hay mucha desigualdad".[8]

Finalmente, desde Europa, Joan Manuel Serrat, ha expresado: "Creo que, como la mayoría de los chilenos, sus reclamos no sólo son justos, sino que necesarios y este país necesita una enseñanza de calidad y también una enseñanza que se adapte a los bolsillos de los chilenos".[9]

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Como una clarinada patriótica en la espesa semántica mercurial apareció el día 1° de septiembre de este año una columna titulada ‘Qué será de nosotros sin ellos’, a cargo del humanista Cristián Warnken, donde dice:  

“¿Qué sucederá cuando se acaben las movilizaciones estudiantiles y la Alameda amanezca vacía, sin manifestaciones, y en vez de jóvenes disfrazados y caravanas y danzas, vuelvan los grises oficinistas de siempre a cruzar las mismas calles con la mirada perdida en el horizonte? ¿Qué sucederá cuando los mismos políticos vuelvan a decir las mismas frases de siempre y el país se sumerja otra vez en su estado de anestesiamiento general, el mismo que durante décadas aseguró una insana "normalidad", una paz de cementerio? ¿Nadie se hará preguntas entonces, nadie interpelará a la incoherencia, nadie levantará la voz para cuestionar las ideas hechas, los conformismos, y las inercias? No logro imaginarme que el país vuelva a ser el mismo que era antes de que empezara este inédito y ferviente movimiento estudiantil”.[10] 

V.- El doble estándar gubernamental

Paradójicamente, el movimiento contaría hasta con el respaldo del mismísimo Presidente de la República, si nos atenemos a la veracidad de lo expresado por él en Discurso pronunciado en la 66ª  Asamblea General de las Naciones Unidas, afirmando ante el mundo:

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“En las últimas semanas han sido miles los jóvenes que han salido a las calles a manifestarse en mi país, a favor de una causa noble, grande, hermosa, como es el dar una educación de calidad para todos los niños y jóvenes, que les permita a todos ellos ser protagonistas y no meros espectadores de su propio destino y de su participación en esta sociedad del conocimiento y la información (subrayado L.R.). Nuestro Gobierno ha compartido y comparte siempre esa misión y, de hecho, ha dispuesto la más grande reforma y ha comprometido los más cuantiosos recursos económicos, humanos, profesionales y técnicos para avanzar hacia esa verdadera revolución en nuestro sistema educacional… Y, adicionalmente, mejorar sustancialmente el financiamiento y el acceso en todos los niveles de la educación, de forma tal de garantizar algo tan simple como educación de calidad para todos, educación gratuita para todos aquellos que lo requieren, financiamiento adecuado para todos los demás”.[11]

Mientras esto era noticia internacional, dentro del país, el Ministro del Interior, postulaba la dictación de una Ley anti-tomas (‘ley Hinzpeter’) para castigar con cárcel a los estudiantes… A través de los monopólicos medios de comunicación nacionales,  principalmente los de prensa y televisión, los personeros de gobierno han motejado al movimiento estudiantil de grupos minoritarios, violentistas, delincuentes, inútiles, intransigentes… Paralelamente, y ante los corresponsales extranjeros, el martes 25 de octubre el discurso cambiaba: “Andrés Chadwick, vocero de Gobierno, elogió este martes ante la prensa extranjera el carácter social y el respaldo ciudadano del        movimiento estudiantil, junto con expresar que el Estado debe responder a sus exigencias”.[12]

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En el contexto de los tratados internacionales y de la necesidad de ofrecer una imagen-país ojalá irisada de paz para los inversores extranjeros, estas molestas salidas del ‘orden institucional’ exasperan a gerentes y empresarios, quienes vociferan desde el gobierno que “los dueños del país no son los estudiantes”. Y así es. Los dueños hasta ahora han sido y son ellos: no los estudiantes ni los ciudadanos.

De aquí la exasperación que produjo la visita internacional a Europa de los dirigentes estudiantiles invitados, entre otros, y privilegiadamente por el autor de la ‘teoría del pensamiento complejo’, Edgar Morin. Aun más inquietos ha puesto a moros y cristianos el anuncio de la CONFECH de la opción de  presentar el tema ante las Naciones Unidas o de llevar a cabo marchas paralelas con estudiantes latinoamericanos, entre ellos, Colombia, Perú, México y Costa Rica, movilizados por una causa común: la pretendida retracción estatal y el paralelo embate cupular y exógeno por privatizar la educación, en particular, la superior, contraviniendo disposiciones internacionales vinculantes para los países en cuanto a la gratuidad educativa.

VI.- Aquí y ahora, en Primavera, una primera estación del trayecto

Me gustan los estudiantes / porque son la levadura / del pan que saldrá del horno/ con toda su sabrosura / para la boca del pobre / que come con amargura

(Violeta Parra).

Rubi15.JPGDurante el año 2006 se inauguraron las movilizaciones estudiantiles en protesta por variadas improntas en el sistema educacional chileno derivadas de las políticas privatizadoras impuestas durante el régimen militar,  y mantenidas hasta hoy. El llamado ‘movimiento pingüino’ (secundarios) realizó tomas, paros, marchas, integrándose a un Consejo Asesor Presidencial (Michelle Bachelet),  para finalmente retirarse de ella. El gobierno de turno, no sólo no dio respuesta al petitorio estudiantil sino que, además, ni siquiera consideró las proposiciones de dicho Consejo. En definitiva, evadió una respuesta a los estudiantes privilegiando un acuerdo con la oposición, sellado a través de un publicitado y consensuado abrazo, y amarrando una Ley General de Educación (LGE, 2009) que mantiene  en lo fundamental los preceptos dictaminados en la anterior Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza (LOCE, 1989), legada por la dictadura.

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Este año 2011, un quinquenio más tarde, los petitorios estudiantiles y los del movimiento socio-educativo en marcha reeditan aquellas mismas exigencias, englobadas en una plataforma por la defensa y fortalecimiento de la Educación Pública. Tras siete meses de conflicto (desde el 28 de abril)  el oficialismo persiste en su pertinaz negativa a considerar la participación efectiva de los actores sociales en la toma de decisiones sobre la problemática de la Educación nacional, buscando – como ayer – un acuerdo con la oposición para zanjar la cuestión, el que ya ha sido invalidado, dada la intervención de los dirigentes estudiantiles en el Parlamento en este mes de noviembre.

Frente al obvio rechazo de CONFECH a tal acuerdo cupular de la clase política, una vez más la autoridad presidencial ha utilizado el manido recurso del maniqueísmo para descalificar al movimiento ciudadano por la educación pública, dividiendo a los chilenos entre: "los que de verdad quieren y trabajan por garantizarles una educación de calidad a todos nuestros niños y jóvenes y una educación gratuita a todos los que la necesitan, y quienes se esfuerzan por ese objetivo; y los que trabajan y se esfuerzan por el objetivo contrario, que son los que obstruyen toda posibilidad de acuerdo, que son los que siempre actúan con intransigencia"[13]

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La ambivalencia y la falta de coherencia para enfrentar los movimientos ciudadanos que irrumpen fuera del formato empresarial, descoloca a los detentores del poder gerentocrático oficial, sin lograr conciliar su propia lógica lucrativo-mercantil  con idearios sociales, humanistas y democráticos, en un marco de referencia comunicacional, plagado de redes sociales en lo interno y con las exigencias de proyectarse como país democrático en lo internacional.

En suma, lo que motiva la acción estudiantil y ciudadana es el rescate y resignificación de la Educación como un proceso social, humanista, gratuito, democrático, inclusivo, avalada por múltiples disposiciones internacionales sobre Derechos Humanos y por la historia educacional misma de la República de Chile. Dicho en términos de Humberto Maturana, hace ya quince años y sin ser escuchado, lo que se debe alcanzar en el país es una ‘educación como ejercicio de humanidad’: “la escuela: debe cumplir dos dimensiones: la formación humana, la creación de los espacios en los cuales los niños puedan crecer como seres humanos íntegros, que pueden ser seres sociales, ciudadanos, adecuados y propios a la comunidad donde pertenecen; y el aprendizaje de las habilidades que tiene que ver con el vivir en esa comunidad… Es responsabilidad del Estado, como una visión global de país, el hacerse cargo de crear las condiciones para ellos…con independencia de su situación económica”[14]

Tras criminalizar, destacar en los medios de comunicación sólo lo negativo y conflictual (‘encapuchados’) omitiendo lo positivo y constructivo del movimiento social, injuriar a los líderes estudiantiles y docentes, manipulando las informaciones, el Gobierno ha logrado disminuir en algo el respaldo ciudadano, manteniéndose incólume, eso sí, un apoyo superior a sus dos terceras partes, sobre 70% durante el mes de noviembre.

En definitiva, junto con impedir un acuerdo cupular deRuby_18.JPG la clase política, se ha logrado que la Oposición, en particular la Concertación, haya logrado elaborar en dos semanas, lo que no hizo en dos décadas: una Propuesta de 8 puntos para la Reforma Educacional, en la cual recogen en alto grado lo planteado desde 1990 por los actores sociales de la educación chilena, y durante estos siete meses por los mismos actores, liderados por el Movimiento estudiantil y el Colegio de Profesores. El siguiente hecho casi anecdótico ilustra bien la situación: a raíz del triunfo en la FEUC de Noam Titelman, de la misma lista progresista del líder Giorgio Jackson, el presidente recién electo recibió el beneplácito del ex–vocero de la Concertación, Francisco Vidal, quien escribió “triunfo en la FEUC, camino de victoria para el 2013”, frente a lo cual la respuesta casi inmediata fue: “Gracias por las felicitaciones, pero después de 20 años de dejar la educación botada, por favor no se ande subiendo al carro”.[15]

En lo concreto, todo el tema se concentró en esta etapa en el Presupuesto de Educación 2012: con la Oposición exigiendo aumento por un millón de dólares, y el Gobierno ofreciendo la cifra de 460 mil dólares. Por supuesto, la Mesa Social y el Movimiento estudiantil, aunque les afecta, no están ni juegan sus razones en esa pugna. La CONFECH reunida en Chillán (19 de noviembre), junto con decidir la continuidad de sus movilizaciones, rechazó  tales presupuestos, en tanto no respaldan sus exigencias, en particular porque no garantiza el logro de la gratuidad en educación superior.

Mientras tanto, en este próximo lapso veraniego, junto con la recuperación de las clases, estarán renovadas las directivas estudiantiles, presumiblemente más radicalizadas, y se afinarán estrategias diversas para la continuidad, profundización y perfeccionamiento en pro del logro creciente de los justos postulados educativos y sociales que mueven y conmueven al pueblo chileno – y latinoamericano - en estos años bicentenarios.

Cualquiera sea la salida y los logros que obtenga el Movimiento en esta primavera, que no serán pocos aunque no los deseados, el saldo más trascendente lo constituye una irreversible toma de conciencia y de empoderamiento ciudadano que más temprano que tarde, transformará tanto el sistema educacional chileno como el sistema político mismo, en función de los legítimos intereses de la mayoritaria ciudadanía. Principalmente porque los actores sociales a cargo de este movimiento en defensa de la Educación Pública  son los jóvenes, aquellos estudiantes a quienes cantaran Víctor Jara y Violeta Parra, aquellos que se han fijado un lema, un grito, una promesa: ¡LA EDUCACIÓN CHILENA NO SE VENDE, SE DEFIENDE!.

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2006

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2011





Notas

[1] (ver, Rubilar Solís, Luis (2003) Educación chilena siglo XXI ¿cambalache Estado-Mercado?, Parte II, Revista Educere, ULA, Mérida, Venezuela, 23, octubre-diciembre (357-370) ).

[2] (< www.colegiodeprofesores.cl >, 18 de octubre, 2011).

[3] (Revista Punto Final, Santiago, Nº 741: 9).

[4] (< www.página12.com.ar >: 5 de agosto, 2011).

[6] (< www.latercera.com  >, 10 de agosto, 2011).

[7] (< www.cooperativa.cl >, 12 de agosto, 2011).

[8] (< www.adnradio.cl >, 16 de agosto, 2011).

[9] (< www.cooperativa.cl >, 26 de octubre, 2011).

[10] (< www.emol.com >).

[11] ( < www.lanacion.cl >, 22 de septiembre, 2011).

[12] (< www.radiocooperativa.cl >, 26.10.2011).

[13] ( < www.elmostrador.cl  >,  5 de noviembre, 2011).

[14] (Revista de Educación, MINEDUC, Santiago, N° 228, 1995:17). 

[15] ( < www.radiocooperativa.cl >, 14.11.2011).

 


Publicación: Vol.2 No. 7 (07/01/2012)

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Comentarios

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